sábado, 20 de septiembre de 2014

02. PLURALISMO Y DIÁLOGO

Cada cultura es una porque cada mundo es uno.  Así como no existe una realidad "el mundo", tampoco existe una realidad "la cultura".  La cultura no es "una" forma de interpretar "el mundo" sino una forma de interpretar cada mundo.  Cada cultura, por lo tanto, es un mundo o una cultura inconmensurable. Cada persona, un mundo, una cultura. En este mismo sentido, Panikkar decía de la religión: "No mantengo la tesis de los que afirman que todas las religiones son, en el fondo, manifestaciones de la misma cosa. Sostengo más bien que todas las religiones son distintas. Y la prueba es que la manifestación misma de la religión y la articulación que cada religión da, es esencial a la auto comprensión de esa religión. De manera que no puedo despojar a la religión de lo que ella misma dice que es" .  Citado por Jordi Pigem en
http://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/download/ILUR0101440117A/26514



Diálogo de culturas, transculturalidad, cooperación, entendimiento para enfrentar los problemas que hoy aquejan a todo nuestro mundo. Es importante tener presente que los problemas ecológicos, políticos, económicos, son síntomas o consecuencias de un problema más radical que es causa de los mismos: Vivimos un mundo desorientado, perdido entre sus propias producciones, conocimientos, razón… Se requiere retomar el sentido y valor de la vida, de la existencia, de la armonía interior y de la paz entre las diversidades culturales y la biodiversidad de las cuales somos responsables.

   A nivel simple, a nivel de escuela hogar, es importante aprender a vivir en armonía: armonizar las diversidades, buscar su complementariedad, descubrir el tono adecuado para cantar a coro, a dueto o ser solista… Ello nos hace requerir una pedagogía de la sensibilidad, de la admiración: una pedagogía estética. 
Pluralismo, entonces, no es sinónimo del relativismo dogmático, que se caracteriza por una prepotencia subrepticia (camuflada) que afirma "todo es verdad" o "cada cual tiene su verdad".  Aceptar este eslogan relativista sería  aceptar que "Si para mi ese vendedor de  drogas es bueno, es bueno y, si para ti es malo, es también verdad que es malo"  Obviamente, en estos casos estamos ante una confusión entre verdad y conveniencia, gusto o placer. 
   
Pero pluralismo tampoco es sinónimo de relativismo abúlico o  neutro, según el cual "Nada es verdad", "Todo puede ser o no ser", "Todo da lo mismo. Nada se sabe y no importa. Paso...".  En este caso, estamos ante un relativismo que denota una  indolencia acrítica, amorfa, híbrida, no comprometida...

El pluralista acepta que hay  ideas, creencias irreconciliables, aspectos de la realidad y del Universo inabarcable que escapan a nuestra capacidad cognoscitiva o son un misterio insondable.  Pero también se acepta que hay ideas cuya verdad ha sido demostrada; sobre la cual hay certeza y lo más importante, en el ser comprometido con la verdad real, hay una actitud real, verdadera, auténtica: una actitud afanosa de encontrar la verdadel bien, la belleza; esto es, una común y verdadera honestidad

 Tampoco el sincretista es pluralista.   El sincretismo agrupa todo bajo un mismo paraguas, con el único afán de dejar a todo el mundo contento.  Como el dicho dice: Nadie se moja, porque tampoco nadie se lava ... El sincretista intenta  mezclar, sintetizar ideas y formas de vida distintas. Trata de conciliar, por ejemplo, humanismo o ateísmo con cristianismo; frío con caliente... causando caos, confusión y, contradictoriamente, no respetando nada...Panikkar estima que uno de los errores que impiden el encuentro entre culturas diversas es el intento de unirlas cuando lo que se debiera propiciar y enseñar es el respeto, la admiración y el diálogo entre diversos. ¿Tendría sentido que un católico solicitara la intercesión de la Virgen, mirando hacia la Meca? No ¿verdad? Lo que sí tendría sentido es admirar su fe, su respeto por lo sagrado, su misticismo… Quien posee una visión pluralista no absolutiza sus convicciones, pero tampoco intenta fusionarlas, pues de esta forma aniquilaría ambas.


Una pedagogía pluralista respeta la realidad diversa; lo cognoscible y lo insondable de ella; distingue la certeza de la duda; el saber de la mera opinión o parecer. Es Una pedagogía que enseña el diálogo, la co-creación, el acoger al otro sin dominarle ni dejarse dominar. Es una pedagogía que acepta que existe una gama de matices, cada uno distinto al otro; también acepta que hay aparente contradicciones pues algo puede ser y no ser pero no en un mismo sentido sino en diverso: esta persona puede ser afable con los adultos pero no afable con los niños o jóvenes; este perro es blanco en el lomo pero su cara es negra; no es que sea uno afable y no afable en el mismo sentido;  negro y no negro en el mismo sentido...  Por ello es importante aprender a descubrir el sentido, los puntos de acuerdo y desacuerdo y el sentido honesto o no de ellos.  Sería iluso pensar que toda persona va tras la verdad, la honestidad... No siempre es posible el diálogo... Parte vital de nuestro quehacer es enseñar la grandeza de la actitud dialogante, el enriquecimiento de la auténtica y respetuosa conversación entre honestos buscadores de la verdad, el bien y la belleza. 

Una pedagogía pluralista es una pedagogía de convicciones. ¿Qué es convicción?


Convicción no es dogmatismo: Ya dijimos, el pluralista no es dogmático aún cuando respeta los dogmas en el ámbito religioso que es el ámbito de las creencias donde el ser humano se mueve por fe porque está frente al misterio.  Toda fe es respetable si extrae lo mejor del ser humano; si no es destructiva sino por el contrario, constructiva, respetuosa...  Para el ser educado, para el hombre de fe y de convicciones,  para el respetuoso, es un enriquecimiento escuchar en este ámbito a los diversos en la fe; pues todos tienen algo común: el sentido de lo magnánimo, de aquello que precisamente por su grandeza transmundana escapa -aquí y ahora- a nuestro cerebro, afectos, anhelos y temores...


Donde no tiene sentido el dogmatismo, es en el ámbito de las ideas, de la razón, de la evidencia, de lo mostrable o demostrable, de lo indagable. Para el dogmático, su propia visión de mundo es la única legítima y admisible; se siente superior a todo otro; incuestionable; perfecto, poseedor de la verdad absoluta y cerrada. Ya no escucha, no dialoga: sólo acepta su monólogo y a quienes sean su eco. Desgraciadamente, hay mentes cerradas a la reflexión y al diálogo y a muy temprana edad... 


Habría que ser demasiado simplista para creerse poseedor de toda la verdad del Universo; de sus qué, por qué, para qué, cómo y quién... 


Las convicciones: 
Las convicciones no son meras ideas sino que ideas que se constituyen en principios de vida; ideas que asumimos como verdaderas y que se constituyen, por lo mismo, en fuerza, criterio de decisión y dirección; fundamento y nutriente de amor y decisiones de vida. Se trata de ideas en las cuales confiamos como verdaderas y por ello vivimos desde ellas. Así, en el medio de los embates nos ofrecen fortaleza, permitiéndonos superar caos, debilidades, temores.

En una educación pluralista, donde prima una sociedad democrática y globalizada; donde igualmente se mueven diversos poderes no pluralistas y subrepticios, donde las tecnologías de la información y comunicación ponen el mayor número de diversidad de ideas, credos, publicidad, ideologías, comportamientos sanos e insanos a un alcance masivo, sin distinciones de espectador, el educador debe enseñar a reflexionar y a tener convicciones auténticas que, como ya dijimos, orienten al educando aún en medio del caos, ayudándole a tomar decisiones dignas de sus condición humana.  Contrariamente, niños y adolescentes serán fácil presa de impensadas posturas emocionales, de alto riesgo que le enajenarán y degradarán a veces sin retorno.



Una pedagogía pluralista, respetuosa de la diversidad, enseña la indagación, el respeto, el saber escuchar y saber expresarse como actitud de vida.  Enseña la corrección fraterna, realizada con prudencia y respeto, con sentido educativo y no de humillación o dominio. 


Una pedagogía pluralista es una pedagogía de la cordialidad (en el sentido profundo de esta palabra que viene de cordis, corazón) que se mueve desde y para el amor, el cuidado, la construcción...


La Hermenéutica:


Una pedagogía pluralista, exige aprender el arte de la hermenéutica en sus tres dimensiones o formas:


* La hermenéutica diacrónica permite traspasar la barrera de los tiempos para conocer estilos de vida o culturas distantes en el tiempo: tener conocimientos de la cultura egipcia, maya, etc.


* La hermenéutica diatópica hace referencia al diálogo entre personas que se encuentran distinta posición, porque están en el mismo o en distinto espacio pero situados de modo diferente: Uno de ellos es jefe y el otro no; uno está en invierno y el otro en otro hemisferio en verano... Preguntémonos siempre en qué espacio se mueve el otro, cuál es su situación.


* La hermenéutica morfológica requiere aprender a interpretar formas diversas de ser, de existencia, aún cuando compartan espacios, situaciones y tiempos semejantes...Alude al arte de escuchar al diverso porque tiene ideas y creencias distintas, aunque nos encontremos con él en el mismo tiempo, espacio y situación.  Diversos pero comunicados, enriquecidos en la diversidad, amándonos y amando, alertas a admitir el error y a crecer.  Comunicados y no sólo conectados o arrasando con los demás.


Cualquiera de estas hermenéuticas nos exige un camino:


1º Poner entre paréntesis nuestros presupuestos, mitos, creencias... para no condicionar la interpretación del otro. Reconocer que la realidad tiene algo o mucho de misterio para no disminuir el valor del otro y el propio. Acoger, abrirse al otro para entenderlo con el corazón, esto es, con amor pues "una interpretación no es correcta si el interpretado no se reconoce en la interpretación". Cada persona se auto-comprende y esa auto-comprensión forma parte de su ser, de su forma de existir; por eso nosotros no la entenderemos si no entendemos cómo ella se entiende a sí misma. Esto no significa que estemos de acuerdo con ella; pues hay diversidades que sólo las podemos tolerar (no respetar) y, en otras, ni siquiera tolerar pues atentan contra la dignidad del ser personal: jamás deberemos aceptar la pedofilia o la agresión como un elemento propio de una cultura diversa, pues impiden el diálogo y la cooperación, anulando toda posible cultura.


   2º No podemos aplicar los conceptos de una cultura a otra pues sus contextos y, por lo mismo, carga histórica o biográfica, situación vital, son distintos; tampoco podemos traducirlos. Lo que sí podemos es buscar los equivalentes homeomórficos, esto es, aquellos que en nuestra propia cultura tienen un sentido símil. ¿Es Isvara del hinduismo mediador y, en ese sentido, tiene un valor equivalente a Cristo de los cristianos? Sólo puede responder y entrar en diálogo quien ha dedicado atención a ambos credos… sin partir prejuzgando o con intención de aniquilar al otro y encerrarse a todo diálogo y consideración del “tú”







CONCEPTUALIZACIÓN BÁSICA

 De algún modo, colaborará en nuestras labores educativas el tener algunos conceptos presentes -aparte de los ya vistos- que están directamente involucrados en el juego de las diversidades.


1. TOLERANCIA: Es la consideración hacia la diferencia; una disposición a admitir, amable y comprensivamente, la legítima discrepancia, esto es, el pluralismo.

Principio: Debemos valorar la diversidad como complementariedad y la tolerancia como necesaria para la paz. 

2. RESPETO: Respetar implica admirar un valor o virtud que descubrimos en una persona quien, en ese sentido, se constituye como un modelo de vida.


Tolerar no es sinónimo de respetar.


Tolerar es permitir algo sin estar de acuerdo; sin justificar, aprobar o creerlo así; pues implica una diversidad en la discrepancia incluso en ocasiones, debemos tolerar un mal menor para evitar uno mayor que, de otra forma, no podríamos eludir.  Por ejemplo, debemos tolerar órdenes de un jefe que puede exigir más trabajo del justo o pagar menos de lo correcto, si no hay otra forma de conservar el empleo necesario para satisfacer las necesidades básicas de la familia.


Principios



  • Se debe conservar y aplicar el principio de tolerancia cuando no hay acuerdo.
  • Se debe respetar en otros un valor que no poseemos y que admiramos como un ideal al que aspirar.
  • La convivencia con quien respetamos nos enriquece, porque nos hace vivenciar lo valioso: su honradez, lealtad, responsabilidad, humildad, generosidad; en fin, todas las virtudes que enaltecen las almas ya con su sólo visión. De ahí la importancia de los grandes modelos: genios, santos y héroes y de los modelos con quienes convivimos a diario.

Lo anterior implica que hay diversidades que sólo pueden obtener nuestra tolerancia; mientras otras, por sobre esta, merecen todo nuestro respeto, reverencia o admiración. Aquí se pone a prueba nuestra propia actitud tolerante; pues es un verdadero reto al escucharles hablar con mucho afecto y admiración de personas que a nosotros no nos simpatizan en lo absoluto.

3. TOLERARNOS A NOSOTROS MISMOS
 No se trata de quedar sin más con lo peor de sí; sino conocer nuestros límites, defectos, discapacidades; de tal forma, no engendren desasosiego, pesimismo, depresión, desconfianza en sí mismos. Es tan malo no ponerse metas, como poner aquellas que van más allá de nuestras posibilidades.

Debemos reconocer nuestros defectos y ajustar «el que somos», con «el que deseamos, podemos y debemos ser».


4. OBSTACULIZAN O IMPIDEN EL DIÁLOGO Y LA CONVIVENCIA EN DIVERSIDAD.  OPUESTOS A LA DIVERSIDAD, GENERAN VIOLENCIA:

A.  LO INTOLERABLE


No. No todo es tolerable. Sólo debemos tolerar aquello que no nos quita la dignidad personal o expone nuestra salud.

Así, el niño no debe tolerar que abusen de él o le agredan. En estos casos debe pedir protección, pues a veces el hombre enferma y hace daños intolerables, menos aún respetables. En estos casos se debe explicar la necesidad de intervención médica y/o legal.

B. EL BONDADISMO lleva a la arrogancia, intolerancia y falta de respeto con la diversidad. El bondadismo consiste en calificar todo de verdadero, valioso; siempre que no nos agredan. Es una posición egoísta y no comprometida; ni con la verdad, ni con las personas que la declaran. Se trata de una posición cómoda que busca las conveniencias de no tener que confrontarse y tampoco, consecuentemente, tener que declarar equivocarse. Da lugar a la arrogancia, pues al no existir una verdad que nos trascienda y que sea criterio de corrección, de perspectiva, nos erigimos en los creadores y modificadores de ella, según los antojos o utilidades que nuestra posición nos ofrezca. De este modo, sólo se trata de posiciones personales que justificar o mantener; el error no existe; todo está bien porque nada está mal.


C. EL TALANTE POLÉMICO es propio de quienes se fijan en los demás por lo que tienen de diferentes; haciendo de ese aspecto el todo e infravalorando, entonces, a la persona.  Debemos educar a nuestros alumnos para que no valoren o desvaloricen a los demás por lo que tienen de diferentes, de tal forma, sean etiquetados y discriminados o no considerados por ser de tal o cual color o raza, sexo, edad, ciego, gordo, bajo, pobre, rico, provinciano, etc.

D. LA DESCALIFICACIÓN: consiste no sólo en reprobar una acción que realmente puede ser incorrecta sino, principalmente, quitar todo prestigio, imagen o autoridad a la persona, más allá de todo razonable argumento y sin tener la más mínima consideración.  «Del árbol caído todos hacen leña», dice el refrán. A menudo, el error de alguien es dicha del intolerante; quien se alegra de la desdicha del diverso que es visto como un enemigo. Es una proyección del talante intolerante que descalifica todo argumento o acción de alguien, aunque ésta esté al margen del defecto o diversidad misma. Por ejemplo, al gordo no se le elige como amigo, aunque sea generoso, porque es gordo. Al que tiene una postura política o religiosa distinta, no se le contrata como cocinero, aunque sea excelente en ese campo y no tenga nada que ver con lo religioso o político. A quien tiene una discapacidad muscular o en sus piernas, se le deja de lado en actividades que requieren por sobre todo de una inteligencia que puede ser excepcional.

E. EL MAL GENIO es propio de quien no tiene paciencia con el diferente, agrediéndole con palabras, gestos u obras.  Debemos instar a nuestros alumnos a dominar los impulsos agresivos o violentos. Modales, palabras y gestos intolerantes, son imitados en la vida familiar, escolar, comunitaria y desde la televisión u otras propuestas masivas: cine, comic, música, sectas, juegos electrónicos (Nintendo, Play Station, Internet, etc.).

F. LA INCONTINENCIA VERBAL es una forma de faltar el respeto a la diversidad, por eso el incontinente habla en forma desmesurada, sin considerar la importancia del decir de los demás. Al desvalorizar a los demás no deja espacio ni tiempo para otras opiniones. De esta forma logra imponer sólo su perspectiva.

G. EL ACOSO es una forma de intolerancia que se manifiesta atosigando, esto es, sometiendo la persona a tal presión emocional y/o física, que ésta se encuentra imposibilitada de presentar o defender su postura. Por el contrario, quien se educa en diversidad, no impone; sugiere, insinúa.

H. EL FANATISMO: s propio de quien no es capaz de ver la más mínima objeción en su postura.  El fanático es intolerante e irrespetuoso. Es acrítico ante sí y ante los que piensan como él. No valora al diverso. Sólo recurre a argumentos memorizados, porque realmente no posee razones o creencias auténticas. El fanático divide el mundo en dos: nosotros y los otros: los equivocados o malos. El fanático es inamovible, anquilosado, rutinario, amigo de los tópicos.

CONCLUSIÓN: NECESIDAD DE UNA EDUCACIÓN PARA EL ENCUENTRO O CONVIVENCIA

Llegados a este punto, esperamos puedan observar el objetivo propuesto en un principio -descubrir, aceptar y valorar la diversidad – y haya sido éste asumido en gran parte por sus educandos; por supuesto, acorde con sus etapas de desarrollo y condiciones de existencia.


En verdad, la convivencia en diversidad requiere aprender (por lo tanto, enseñar) a amar.  Quien ama puede superar el afán de poder o dominio y vivir en paz, aprender colaborando con los demás y siendo generoso en el dar y  humilde y justo en el recibir.  La educación, en cuanto perfecciona nuestra existencia en vista de la confirmación de nuestro ser, exige al educador guiar a los educandos en el descubrimiento, aceptación, valoración y realización de un estilo único y diverso de ser y existir. La diversidad exige un amor por si mismo y por los demás; un amor que supera la tolerancia y el respeto. Sólo el amor deja ser más allá de todo egoísmo. Sólo así, los padres sacrifican anhelos no realizados que, de otra forma, proyectarían en sus hijos, dificultando su auténtica vocación y estilo de hacer la vida

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